28/09/2022

El revés paralelo

Tenis con diversión y emoción

No hay deporte más duro que el tenis

4 minutos de lectura
Djokovic enfadado

Flickr. Autor mirsasha

De la semana del 25 de junio al 3 de Julio, se disputa en Madrid una de las pruebas del TTK WARRIORS, uno de los circuitos, junto con el Rafa Nadal TOUR, más importantes del tenis juvenil español. En la pista hay dos niños de categoría Alevín – 11 a 12 años – disputando la primera de las tres rondas de fase previa luchando por hacerse un hueco en la fase final donde enfrentarse a los mejores jugadores de Madrid y algunos de los mejores de España. Ya el formato es muy similar al que tienen sus colegas mayores en el circuito profesional.

Los niños tienen la capacidad de olvidarse con rapidez del pasado y sea cual sea lo que ha ocurrido anteriormente, y un poco ajenos a su nivel, se plantan cada partido de nuevo en la pista con toda la ilusión del mundo pensando que pueden llegar a lo más lejos.

Después de un calentamiento no muy intenso, comienza el partido. Los pequeños, que están en fase de aprendizaje y están madurando su tenis, tienen ya un nivel de golpeo más que aceptable. Uno de los jugadores, sin llegar a ser un jugador 100% defensivo, tiene un juego más contenido. Su rival en cambio es de un perfil muy agresivo, atacando cada bola, buscando ganadores. Ya desde bien pequeñitos se les va viendo su personalidad tenística.

Primer juego del partido, primera búsqueda de ganador, primera derecha a la red, primera queja. Primer golpe de realidad. En frente al saque el oponente hace dos dobles faltas. Los nervios están presentes en ambos jugadores y eso se nota en la pista.

Continua el encuentro con un cúmulo de errores por ambas partes que no consiguen elevar el nivel. Se suceden toda suerte de fallos y malas decisiones. Las quejas siguen subiendo. Sobre todo cuando el marcador se iguala o hay puntos más largos.

Cuando las cosas se ponen más feas, llegan lanzamientos de bolas a la valla, golpeos con rabia de la raqueta en la zapatilla, protestas y más protestas, comentarios como «que malo soy», «no te mueves» y hasta un «no sabes hacer nada en la vida…» !. En los casos más graves, lanzamientos y rupturas de raqueta..

Este es un escenario bastante habitual en los partidos de juveniles y si bien algunos niños ya demuestran a temprana edad una buena capacidad para la gestión de las emociones, la mayoría de ellos y como es lógico, todavía no han madurado ni física ni psicológicamente. A algunos jugadores profesionales con 20 años más que estos pequeños, todavía les cuesta esta gestión.

El tenis es el deporte más duro psicológicamente. Así sin paños calientes. No hay otro más allá, no lo hay más complejo. Se unen por un lado la coordinación, la velocidad del juego, la exigencia física, el nivel constante de concentración y un rival enfrente buscando agujeros en todo lo anterior para ponerlo lo más complicado posible. El golpe técnico en sí es de tal dificultad que cada medio grado de inclinación de la raqueta, la muñeca, la cabeza, el torso, las piernas, provoca el error. A eso hay que sumarle la tensión de los puntos y las situaciones complicadas de partido que somatizan el momento para golpear la bola agarrotado.

Así desde los 5 años o incluso antes que se empieza a jugar.

Cada golpe es una balanza de ilusión con fracaso. No hay deporte que haga más evidente y de manera más continua que nos equivocamos constantemente. Que aunque las cosas deberían salir bien, en ocasiones salen mal. Que aun con todo el esfuerzo e ilusión, los derroteros van por otros caminos de los que nos gustarían. Y eso genera toneladas y toneladas de frustración que hay que manejar.

Así desde los 5 años o incluso antes que se empieza a jugar.

Están los días donde todo funciona. El nivel es el más alto que el deportista puede dar, los golpes salen como deben, la concentración mantenida, las pierdas funcionan y el espíritu de lucha a tope. Sin embargo, ese día, hay otra persona en frente que es mejor.

Así desde los 5 años o incluso antes que se empieza a jugar.

Ahora bien. También existe el otro lado. Está la satisfacción de en ocasiones dominar un poquito todo ese escenario. De golpear con libertad a la bola, de automotivarse, de continuar positivo cuando las cosas van regular. De valorar la dificultad que plantea el contrario y de aplaudirle cuando lo hace bien. De la recompensa del trabajo en el largo plazo. De estar lidiando con el deporte más duro, complicado y bonito del mundo.

Así desde los 5 años o incluso antes que se empieza a jugar.

3 comentarios en «No hay deporte más duro que el tenis»

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